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Zuko y Mai se habían quedado en el palacio de la nación del fuego. Ahora Zuko estaba más que ocupado y toda la ayuda era apreciada. Claro, siempre puede existir algún problema.
¿Pasa algo malo señorita? – Llamo el sirviente a Mai –
Depende de lo que definas como malo – respondió la chica sarcásticamente-
El señor del fuego en persona ordeno que se le asignara una habitación en palacio y dijo explícitamente que debía ser la más bonita -contesto el guardia tratando de hacer el menor caso posible al humor de la chica-.
Y si que lo es – respondió ella con desencanto- es solo que no me sentiré cómoda durmiendo en esta habitación.
¿Disculpe? – Insistió el sirviente –
Mai vio hacia adentro del cuarto, antes había estado ahí, pero solo de visita, se negaba a nombrar como suya la habitación de una antigua amiga.
Azula había estado en el reino tierra, tratando de engañar a su hermano para hacerlo su prisionero; ahora ella era la prisionera, de sus enemigos, de la locura y la desesperación. Permanecía en el ridículo estado al que la habían conducido sus acciones y su propio juicio, criada entre el desamor y la arrogancia, su sed de poder jamás había sido saciado, tan solo ocultaba su deseo de ser aceptada y amada. Era un caso triste, digno de ser tomado para advertir a otros lo que la guerra puede producir.
Pero esa era de seguro la habitación más bonita y grande que se le hubiera ofrecido jamás, incluso sus padres nunca le habían dado algo como eso. Mai respiro profundamente y puso un pie dentro de la alcoba.
Y de nuevo Omashu…de camino ahí descubrieron su historia, como detrás de tan orgullosa ciudad existía una historia de amor. Pero la segunda vez que vieron la ciudad esta ya no era como la recordaban, la nación del fuego la había tomado.
Seguro era más bonito que la habitación que Ty lee tenía en esos momentos.
Ty lee… ¿Qué pensaría ella si la viera entrando así a esa habitación?
Mai retrocedió el paso que había dado.
No me importa si no es la más bonita – le dijo Mai al sirviente – tomaré cualquier habitación, excepto esta.
Azula, Ty lee y Mai, enemigas formidables y temibles, durante mucho tiempo habían sido un problema; pero ahora, después de que Azula cayó, Ty lee y Mai habían demostrado ser buenas personas, amigas de inquebrantable voluntad.
El sol salio y nuestros amigos se levantaron. Con sus habilidades combinadas era muy sencillo levantar el campamento y en menos de lo que se dieron cuenta ya estaban sobre Appa de nuevo.
Aang los observo un momento antes de partir, todos se veían felices, aliviados; tal vez era mejor dejar la charla sobre su sueño para después.
¿Y cómo cuánto más tardaremos? – Pregunto Toph ya sobre Appa-
Si no hay paradas inesperadas – respondió Sokka- tal vez para mañana en la noche ya divisaremos la tribu agua del sur.
¿Paradas inesperadas? – Pregunto Suki incrédulamente - ¿qué paradas inesperadas puede hacer un bisonte volador?
Ham… - responde Sokka – nos ha pasado de todo, llamadas de auxilio, cansancio inesperado, tornados gigantes que salen de la nada y nos arrastran…
Así llegaron al pantano. Lugar misterioso que les mostró sus debilidades, sus anhelos y parte de su futuro. Ahí encontraron mas maestros agua que poseían técnicas que hasta ese momento jamás se les hubieran ocurrido. Gente sencilla y leal.
No creo que ya nada nos detenga – dijo Katara mientras veía el horizonte- estoy ansiosa de ver nuestro hogar de nuevo.
Seguro nos recibirán como héroes – clamo Sokka con entusiasmo –
Como se les debe recibir a los héroes que regresan a casa – dijo Toph sin pensar-
Debió intuir que todos voltearon a verla por que giro su cabeza como fingiendo que veía el paisaje, la verdad es que solo quería sentir la corriente de aire sobre su rostro.
Continuaron…y encontraron a Toph. ¿Qué podían decir de ella que no hubieran dicho ya? Era una amiga irremplazable, de carácter fuerte, de habilidades innegables, de gran ingenio, la maestra tierra que Aang necesitaba.
Si quieres – Katara fue la siguiente en hablar, salio su tono maternal – después de ver como va todo en la tribu agua del sur, podríamos…
No – y Toph responde con una negativa- yo sabré cuando resolver mis problemas, ahora lo más importante es…es ir a la tribu agua del sur.
Regresar a casa, en ese entonces ese era el sueño de alguien más. Zuko se encontraba solitario. Emprendió un viaje que lo condujo a una pequeña y pobre aldea, a una familia y un pequeño que le recordó a él mismo, a su infancia; a esos dulces días donde su madre lo acompañaba, donde los juegos crueles de su hermana no dejaban de ser juegos; esos días que terminaron tan abruptamente, con tanta violencia y tantos secretos.
Señor – llamo un mandatario – la señorita Mai desea verlo.
Era la sala del trono, el mandatario se mantenía de rodillas en frente de la cortina de fuego que lo separa de su rey. Desde esa perspectiva Zuko se veía imponente.
Esta bien – respondió Zuko con tono de gente importante- dile que iré en seguida.
El sirviente se fue y Zuko descanso un poco de la rígida posee, volteo a sus costados, detrás del fuego había un montón de pergaminos que aun no había leído, había trabajado prácticamente sin descanso y parecía que no avanzaba, ver a Mai un rato tal vez lo ayudaría.
El equipo avatar siguió su camino, pero parecía que cada vez se volvía mas complicado. Zuko les había estado pisando los talones mientras recorrían el mundo, Zhao había demostrado ser un oponente digno de cuidado; pero enfrentarse a Azula y su equipo demostraba ser una tarea mas dura, les costo noches en vela y un poco mas de ingenio poder librarse de esas niñas; pero al menos tener un nuevo enemigo les había demostrado lo mucho que les faltaba, Aang se aplico en el entrenamiento de Tierra control y Zuko aprendió de su tío a controlar el rayo.
¿Es solo eso? – Pregunto Zuko, extrañamente no parecía alterado –
Yo nunca les dije que te mandaran llamar – explicaba Mai – es un asunto que puedo arreglar perfectamente yo sola.
Que la señorita tome el cuarto que desee – ordeno Zuko a los guardias –
¿La qué desee? – Cuestiona uno de los guardias –
Excepto claro la primera del fondo – corrige Zuko como si fueran asunto triviales-
Mai lo mira cuestionándolo, pero la mirada de Zuko le contesta antes de que ella pueda siquiera formular la pregunta.
Esa era la habitación que alguna vez había tenido Ursa.
Ninguno de los dos le dio mayor importancia. Un dulce beso y cada uno volvieron a sus propios asuntos.
viernes, 26 de junio de 2009
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