miércoles, 15 de julio de 2009

Avatar, Libro 4 Fuersas Ancestrales Cap.2-Parte.3

Hola, espero esten pasando bien sus vacaciones, bueno aqui les traigo otro capitulo sobre el libro 4 de avatar, espero la disfruten
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A la mañana siguiente, en la Nación del Fuego, Zuko parece estar más activo que nunca; tratando de poner en orden todo lo necesario para poder realizar un nuevo viaje al Reino Tierra, pero sin que Mai se entere al respecto hasta que todo esté listo.

Una vez terminada la guerra, todo ejército de la Nación del Fuego se retiró de los puestos ocupados, pero volver a casa lleva un trámite muy extenso debido a la responsabilidad de cada uno en estos años que pasaron.

Las presiones que Zuko recibe van desde hacer que sus soldados vuelvan a casa, hasta encargarse de que la Nación del Fuego responda por los daños cometidos en todas las demás naciones.

A lo largo del día, Mai observa a su novio encargarse de sus obligaciones y parece estar más calmada. Pero llegada la noche, la novia del Señor del Fuego se sorprende al encontrarse con que los sirvientes preparan el equipaje de su novio; es entonces cuando se dirige a la sala donde Zuko se encuentra para que le aclare sus intenciones.

- ¡Zuko! -irrumpe en el recinto. -¿Qué es lo que estás planeando con este nuevo viaje?
- ¡Mai! ¿Pero qué te pasa?
- No quieras evadir la pregunta. Acabo de ver a tus sirvientes armando tu equipaje. ¿Cuándo me lo ibas a decir? ¿O pretendías volver a irte sin siquiera despedirte?
- No, Mai. Mi intención no era dejarte… - Zuko camina hacia su novia
- No me toques.- ella se le aparta -
- Pero éste es un viaje que necesito hacer…
- Es un viaje que ya hiciste.
- No puedo dejar las cosas así.
- ¿Qué cosas? No puedes dejar a tu nación así… ni mucho menos me puedes dejar a mí de ésta manera…
- Pero no te iba a dejar, puesto que quiero que me acompañes…
- No, Zuko. Estás muy confundido. Yo no voy a dejar mi país otra vez para seguirte en esta búsqueda… - pausa - Yo te apoyo en que quieras encontrar a tu madre, pero no así.
- ¿Estás diciendo que no piensas acompañarme?
- Estoy tratando de hacerte comprender que lo que haces está mal…
- ¡Se trata de mi madre!
- ¡No! ¡Se trata de ti! Estás empeñado en encontrarla por la simple razón de aliviar tu conciencia, porque se te ocurrió que fuiste tú el motivo por el que ella fue desterrada.
- No se me ocurrió a mí.
- Vamos, Zuko. Desde que te enteraste que podría estar viva, estás obsesionado en hallarla, cuando nunca antes pensaste en ella. ¡Estás abandonando a tu país por un capricho!
- Eso es mentira. - se sienta en el trono. - Nunca dejé de pensar en mi madre, en ningún momento desde que se fue. Y es que fue en el destierro, cuando ella más estuvo presente en mi mente.

Las luces de la sala del Señor del fuego parecen disminuir hasta apagarse, cuando ambos bajan la cabeza.

- Lo siento Zuko. Yo te amo, pero no voy a acompañarte en este nuevo viaje - dice Mai triste, pero con una gran firmeza-

A la mañana siguiente, el Señor del fuego es llevado hacia el puerto donde lo espera un navío que lo llevara al Reino Tierra. Desde su ventana, Mai observa a su novio partir y piensa en la última conversación que tuvo con su sirviente;
- ¿Qué es lo que desea hacer con su equipaje? – pregunta el sirviente –
- Desármenlo, y manden a buscar mi ropa al palacio; no quiero ya nada mío en ese lugar – ordena ella -
- Sí, señorita – responde el sirviente de inmediato-

En un lugar lejano otra chica observaba a su novio que se iba a un viaje que ella no comprendía.

Avatar, Libro 4 Fuersas Ancestrales Cap.2-Parte.2

El cielo nocturno del Polo Sur se encuentra estrellado de punta a punta, como si cada estrella deseara presenciar el siguiente acontecimiento. Aang sale del lugar donde se estaba celebrando su llegada a la tribu y mira pensativo el cielo recordando al monje Gyatso y al resto de los nómadas aire. La luna comenzó a brillar más cuando Katara entró en escena;
- Dime Aang, ¿qué te esta pasando? – le pregunta la maestra agua mientras lo toma del hombro y lo pone frente suyo - Todo el mundo se encuentra dentro, celebrando y tú estás aquí fuera… y más extraño que nunca.
- Desde que la guerra terminó, ya no hay nada que me tenga preocupado ni nervioso… – le dice Aang mientras sonríe-.
- Algo te preocupa, no me digas que no…- le interrumpe Katara
- …sólo que, sin la amenaza que representó la guerra, solamente siento que quiero volver a mi casa… extraño a los míos y a mi familia…
- Pero ahora nosotros somos tu familia, ven conmigo… – insiste la maestra-
- No, Katara, ésta es tu familia, no la mía.
- Pero, ¿qué dices? ¿Cómo que no somos tu…
- ¡No!- interrumpe Aang. -¡No lo son! Tú tienes a tu gente aquí reunida… son parte de ti desde lo más profundo; pero yo no tengo esa parte de mí, ¿entiendes? Hay un vacío enorme en mi corazón que me lastima desde que la guerra terminó y no sé como poder aliviarlo…
-Aang, ¿Estás diciendo que no me ves como parte de tu familia?..

Y se produce un silencio tan profundo que lo único que se puede escuchar son las voces que provienen de la cena del fondo y que luego son ensordecidos por el sonido del viento. Las siluetas de los dos enamorados enfrentados entre si en contraste con la luna, abren camino a las palabras del Avatar;

- Katara, – empieza Aang- eres el amor de mi vida; y ellos son mis amigos… pero mi familia no es otra además de los monjes con los que me crié. No puedo seguir así con esta nueva duda que se me ha despertado…
-¿De qué estas hablando?
-Necesito tener la certeza de qué fue lo que pasó con mi pueblo… Y he tomado la decisión de partir mañana temprano hacia el Templo Aire del Sur.

Katara parece no poder creer lo que escucha:
- ¿Te estás escuchando?- pregunta desconcertada. - ¿Acaso te has dado tiempo para razonar acerca de lo que estás hablando?
- Es algo que necesito hacer…
- Es ridículo- interrumpe Katara - Aang, sabes muy bien lo que sucedió. ¿Por qué quieres lastimarte de esta manera?
- No… no sé lo que sucedió, porque lo pienso y lo pienso, y no consigo entenderlo en lo absoluto. Estoy reviviendo los momentos que pasé con ellos y lo siento tan real…
- ¡Estás viviendo una fantasía!
- Estoy tratando de encontrar a mi familia.
- Ésta es tu familia…
- ¡No! Soy un extraño aquí; digamos la verdad… ésta no es mi gente.

Las palabras de Aang, que indudablemente se dijeron sin pensar, hirieron a Katara en lo más profundo del alma.

- Si es eso lo que… lo que sientes… – le responde angustiada por la tristeza -
- Katara…
- Si es así como nos ves, no voy a detenerte. Nadie va a detenerte. Puedes irte cuando gustes.

Se da la media vuelta para regresar a la cena; mientras que Aang baja la mirada un tanto arrepentido de lo que dijo.

- Y espero que entiendas, que yo no estaré mañana para acompañarte… Ni tampoco para despedirte – agrega Katara –

Y el avatar se queda solo, mirando al cielo nuevamente; sabiendo lo que acaba de perder… pero a la vez, queriendo tener presente la esperanza de encontrar algo que lo lleve a su gente.

Avatar, Libro 4 Fuersas Ancestrales Cap.2-Parte.1

Hola, perdón por haberme tardado tanto con las entradas pero aquí les traigo las que les debía bueno espero que las disfruten... ahh... y... no olviden votar
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A todo eso, el mundo estaba luchando por volver a como era todo antes de la guerra; y el Señor del fuego es quien tuvo la iniciativa para que todo eso se cumpla. Pero Zuko estaba preocupado por algo un poco más importante.

-¡¿Una boda?!- se sorprende el joven Señor del fuego
-No lo tomes así, Zuko.- dice Mai intentando calmarlo. -Solo fue una broma, tonto.

Zuko la mira un tanto asustado, pero al ver la reacción de su novia y dándose cuenta de que todo había sido para sacarlo de ese letargo en el que estaba.

-Se que he estado un tanto distraído… - le dice a Mai -
-¿Un tanto distraído?- le remarca Mai -
-…Bueno, está bien. Sé que no he estado donde debería para hacer mi deber como el Señor del fuego, pero es que algo me tiene inquieto.
-¿Es sobre tu madre? – pregunta ella indiferentemente -
-Siento que algo dejé pasar en Ba Sing Se… y debo volver allá.
Mai lo mira seriamente y se produce un silencio, el cual ella rompe dentro de un momento;
- Mira Zuko, sé que el tema de tu madre es algo delicado y estaré contigo siempre… pero no estás siendo justo con tu gente, con tu nación; y es que ellos te necesitan. Entiendo que quieras enfocar parte de tu energía en encontrarla, pero no puedes volver a irte después de haber regresado hace un poco menos de una semana.

Su novio la escucha sin mirarla fijamente, bajando la cabeza y cerrando los ojos. Sabe que lo que ella dice es cierto, pero no puede más que pensar en que está equivocada.

En el polo sur ha caído la noche y una cena en honor al avatar y su novia se está llevando a cabo en el centro de la Tribu, donde todos parecen estar presentes, entre los cuales podemos mencionar a Hakoda, Bato, Kana y Pakku. Mientras que Katara habla con sus ya casados abuelos, Suki y Toph tratan de encontrar algo comestible y Sokka le cuenta a Aang como fue el viaje de su padre desde el Reino Tierra camino hasta la tribu Agua:
-Te lo digo, según mi padre fue la peor tormenta que pudo haber; ni se compara a aquella vez en la que salí de pesca con ese anciano que…

Pero mientras que el muchacho “cola de lobo guerrera” le habla al Avatar, éste se vuelve a perder en las alucinaciones que le surgen cual sueño despierto sobre los nómadas aire. Todo el lugar va sufriendo una transformación para verse tal como los templos en los que Aang creció. El rostro del joven Avatar parece perdido, pero ya no muestra tristeza ni llantos de alegría, al contrario, todo sugiere que lo esta tomando como algo normal, común… Aang se esta perdiendo en su fantasía de reencontrarse con su gente.
Todo el mundo presente en la cena no parece notar la extrañeza en Aang, a excepción de Katara, quien lo observa de reojo preocupada mientras mantiene una charla con su abuela Kana.
Otro que parece estar soñando sobre alguien amado, es Zuko en la cama real del palacio. Es su madre quien se le presenta mientras duerme y aparece en un sueño para decirle que no está lejos, que la siga buscando, ella desaparece y surge de las sombras un cofre que tiene tallado el escudo del Reino Tierra, al abrirse sale de éste una luz brillante e intensa que termina por despertar al Señor del fuego.

Zuko mira que Mai todavía duerme y decide hacer una caminata por el palacio. Caminando a través del pasillo, recuerda momentos felices que tuvo junto a su madre y padre cuando era aún un niño… eran otros tiempos. Llega a lo que antes era su habitación y ve a Ursa despertar al pequeño Zuko dormido… está presenciando el último encuentro que tuvo con su madre; y cuando finalmente la ve partir por el pasillo, se dice a si mismo;
- No quiero recordarte de esta manera; no quiero que éste haya sido nuestro último momento juntos. Juro por mi honor que te voy a encontrar, mamá.