El cielo nocturno del Polo Sur se encuentra estrellado de punta a punta, como si cada estrella deseara presenciar el siguiente acontecimiento. Aang sale del lugar donde se estaba celebrando su llegada a la tribu y mira pensativo el cielo recordando al monje Gyatso y al resto de los nómadas aire. La luna comenzó a brillar más cuando Katara entró en escena;
- Dime Aang, ¿qué te esta pasando? – le pregunta la maestra agua mientras lo toma del hombro y lo pone frente suyo - Todo el mundo se encuentra dentro, celebrando y tú estás aquí fuera… y más extraño que nunca.
- Desde que la guerra terminó, ya no hay nada que me tenga preocupado ni nervioso… – le dice Aang mientras sonríe-.
- Algo te preocupa, no me digas que no…- le interrumpe Katara
- …sólo que, sin la amenaza que representó la guerra, solamente siento que quiero volver a mi casa… extraño a los míos y a mi familia…
- Pero ahora nosotros somos tu familia, ven conmigo… – insiste la maestra-
- No, Katara, ésta es tu familia, no la mía.
- Pero, ¿qué dices? ¿Cómo que no somos tu…
- ¡No!- interrumpe Aang. -¡No lo son! Tú tienes a tu gente aquí reunida… son parte de ti desde lo más profundo; pero yo no tengo esa parte de mí, ¿entiendes? Hay un vacío enorme en mi corazón que me lastima desde que la guerra terminó y no sé como poder aliviarlo…
-Aang, ¿Estás diciendo que no me ves como parte de tu familia?..
Y se produce un silencio tan profundo que lo único que se puede escuchar son las voces que provienen de la cena del fondo y que luego son ensordecidos por el sonido del viento. Las siluetas de los dos enamorados enfrentados entre si en contraste con la luna, abren camino a las palabras del Avatar;
- Katara, – empieza Aang- eres el amor de mi vida; y ellos son mis amigos… pero mi familia no es otra además de los monjes con los que me crié. No puedo seguir así con esta nueva duda que se me ha despertado…
-¿De qué estas hablando?
-Necesito tener la certeza de qué fue lo que pasó con mi pueblo… Y he tomado la decisión de partir mañana temprano hacia el Templo Aire del Sur.
Katara parece no poder creer lo que escucha:
- ¿Te estás escuchando?- pregunta desconcertada. - ¿Acaso te has dado tiempo para razonar acerca de lo que estás hablando?
- Es algo que necesito hacer…
- Es ridículo- interrumpe Katara - Aang, sabes muy bien lo que sucedió. ¿Por qué quieres lastimarte de esta manera?
- No… no sé lo que sucedió, porque lo pienso y lo pienso, y no consigo entenderlo en lo absoluto. Estoy reviviendo los momentos que pasé con ellos y lo siento tan real…
- ¡Estás viviendo una fantasía!
- Estoy tratando de encontrar a mi familia.
- Ésta es tu familia…
- ¡No! Soy un extraño aquí; digamos la verdad… ésta no es mi gente.
Las palabras de Aang, que indudablemente se dijeron sin pensar, hirieron a Katara en lo más profundo del alma.
- Si es eso lo que… lo que sientes… – le responde angustiada por la tristeza -
- Katara…
- Si es así como nos ves, no voy a detenerte. Nadie va a detenerte. Puedes irte cuando gustes.
Se da la media vuelta para regresar a la cena; mientras que Aang baja la mirada un tanto arrepentido de lo que dijo.
- Y espero que entiendas, que yo no estaré mañana para acompañarte… Ni tampoco para despedirte – agrega Katara –
Y el avatar se queda solo, mirando al cielo nuevamente; sabiendo lo que acaba de perder… pero a la vez, queriendo tener presente la esperanza de encontrar algo que lo lleve a su gente.
miércoles, 15 de julio de 2009
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